
¿Qué es la conciencia? En la historia investigativa ha habido varios enfoques, biológicos, antropológicos, psicológicos, filosóficos, para dar respuesta a esa pregunta. La visión clásica, del materialismo científico, fragmenta el conocimiento en la búsqueda de las partes del cerebro que puedan dar luz a ese problema. La visión compleja, de emergencia de la interacción de elementos simples, da cuenta de fenómenos no comprensibles en el análisis de las partes. Es decir, el todo es mayor que la suma de las partes. La visión cuántica, permite incorporar otros aspectos y elementos no contemplados en las visiones anteriores, como la superposición y el entrelazamiento cuántico. Entonces, una visión unificada de la conciencia, permite integrar la triple comprensión de estas visiones en forma simultánea, aunque de acuerdo a una visión clásica, de cierta manera, participan tres tipos de acciones en tiempos parcelados. Primero, la acción cuántica disponible en el universo, segundo la acción compleja con sus propiedades recursivas, dialógicas, hologramáticas y de autoorganización, y tercero, la acción clásica materialista de definición del cuerpo, del tiempo y del espacio. Una de las dificultades de la comprensión de la conciencia ha sido corroborar las teorías con experimentos que sustenten esas teorías, La más débil de las visiones es la clásica, pues es muy limitada y fragmentada a ciertas variables solamente. El proceso de imaginación autoorganizativa contribuye a experimentar la integración de las tres formas de percibir la realidad y descubrir la presencia de “Otro Yo” y del estado de “Presencia” a otros tiempos y espacios de la conciencia, aspectos que se describen en la introducción y desarrollo de este ensayo.